Es fundamental tener un diagnóstico correcto de la situación que a mi parecer es la siguiente: Tenemos la mayor crisis del sistema capitalista desde hace 80 años y las respuestas sociales no están a la altura. Cuando estalló la crisis, en el 2007-2008, la inteligencia pro-capitalismo tuvieron escalofríos porque se dieron cuenta que era una crisis sistémica. Se habló de crisis capitalista, de refundar el capitalismo porque realmente temían una respuesta de gran amplitud y eso todavía no ha ocurrido.
Es verdad que hay signos positivos como los dados en Belén en el FSM de enero de 2009: 140.000 participantes, la gran mayoría jóvenes que buscaban participar en los talleres más radicales. La declaración final de movimientos indígenas, de mujeres, de justicia global, etc son muy radicales. Pero no será un foro social mundial el que pueda cambiar la correlación de fuerzas sino las luchas reales en los países donde la crisis es más fuerte, en los que tienen peso en la economía mundial. A ese nivel, las respuestas sociales en los Estados Unidos o en Europa occidental son hasta ahora limitadas, como si la gente estuviera paralizada por los golpes que está recibiendo, por el desempleo, etc.